Mario Martínez Jiménez

Tiplista, Requintista y Gran Voz

Hasta sus últimos días, el maestro Mario Martínez Jiménez tocó el tiple. El también intérprete del requinto y segunda voz del dueto de Los hermanos Martínez se apagó en la tarde del domingo, en Bogotá, cuando su corazón se infartó de forma fulminante.

Mario, el menor de los Martínez, nació en Barichara (Santander) en 1935. Diez meses antes, su hermano Jaime vio la luz en el municipio santandereano de San Gil. Un inmenso amor por la música andina colombiana los llevó a aprender a tocar los instrumentos y a cantar las canciones de sus abuelos. Aunque no fue lo único a lo que se dedicaron: Mario se graduó como especialista en prótesis dentales, mientras Jaime, que tocaba el violín la guitarra y era la primera voz del dueto, fue un famoso médico ginecólogo y obstetra.

Durante sus estudios profesionales en Bogotá, los hermanos Martínez no pararon de dar serenatas y de participar en fiestas y misas. Hasta que en 1957 Sonolux los fichó como artistas exclusivos, una relación que se prolongó durante 25 años, así como la amistad con el entonces director artístico de la disquera, el organista Jaime Llano González.

La triada de los Martínez y Jaime Llano se convirtió en una de las más exitosas durante la década del 60: bajo la batuta de Oriol Rangel se conformó el Nocturnal Colombiano, una agrupación insigne que llevó bambucos, guabinas y torbellinos a través de las ondas radiales de emisoras muy populares de la época, como La Voz de la Víctor y Radio Santa Fe.

De hecho, una de las canciones que más los destacó fue ‘Almirante’, un bambuco compuesto por Alberto Acosta Ortega, que identificó por muchos años el programa de Santa Fe que presentaba Efrén Yepes Lalinde con su famosa frase: “Marinos de Colombia, buen viento y buena mar”.

“Esa canción antes de representar a la Flota Mercante Gran Colombiana era un tema que se llamaba ‘Te estoy queriendo’”, contó hace nueve años, en una entrevista con Yamid Amat, Jaime Martínez.

El repertorio del dueto santandereano supera las 500 canciones, entre otras, ‘Oropel’, ‘Llamarada’, ‘Si pasas por San Gil’ y ‘Los guaduales’, de Jorge Villamil; ‘Pesares’, de José Barros, y ‘Matica de caña dulce’, autoría de José A. Morales. En total, grabaron 30 álbumes de estudio y recibieron varios Discos de Oro por sus ventas.

Su trasegar musical los llevó por distintos festivales locales y por cientos de escenarios en el exterior como el Convention Center, en Miami, y el Carnegie Hall y el Plaza Theater, en Nueva York; así como al de la Universidad de Tulane, en Nueva Orléans.

En su honor, hasta hace algunos años se realizó el Festival Nacional de Duetos Hermanos Martínez, en Floridablanca (Santander). Y, entre otros reconocimientos, obtuvieron la condecoración Festival Mono Núñez en 1996, en Ginebra (Valle), y un monumento en el Parque Gallineral, en San Gil.

Con el deceso de Mario, seis años después del de su hermano también victima de un paro cardíaco, se cierra un capítulo en la historia del folclor colombiano. La herencia musical de los Martínez queda en manos de Mario Martínez hijo, un reconocido intérprete de la guitarra, graduado de la Fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco, en Sevilla (España).

Tomado de: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16537258

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